Tras una sonora noche en el albergue del Monasterio de las Benedictinas, a las 6:30 de la mañana se levanta todo el mundo. Todavía es de noche y está lloviendo a cántaros.
Desayunamos nos ponemos en marcha con chubasqueros, bolsas de basura para el equipaje y gorros de ducha para el casco.
Recorremos León pasando por la catedral, y por el parador. El camino transcurre pegado a la nacional y, una vez mas, preferimos tomar la carretera para ir mas rápido, pero a pesar de todo, el viento en contra que hace que el tramo hasta Villadangos del Paramo incluso por carretera resulte incómodo. Hacemos parada técnica y desayunamos a mitad de este tramo en San Miguel del Camino y continuamos alternando trozos de camino y de carretera.
Poco antes de Puente de Órbigo el camino se separa de la carretera y nos despedimos del asfalto. En este pueblo volvemos a desayunar, en este caso una espectacular tortilla. El camino a partir de aquí se vuelve cada vez más complicado y pedregoso, pero también mas bonito. Mientras bajamos por el bosque por la zona del monte de la Coloma, empieza a llover muy fuerte, y nos volvemos a poner chubasqueros y demás, lo que no evita que nos calemos el culote y las zapatillas.
Llegamos al Crucero de san Toribio, punto desde el que por fin se ve San Justo de la Vega al fondo de una pronunciada bajada empedrada. Unos pocos km por carretera y llegamos a Astorga, el punto final de esta etapa que, aunque iba a ser de las mas sencillas, el viento y la lluvia nos la complicaron un poco. Subiendo unas empinadas calles llegamos al albergue Siervas de María (muy recomendable).
Tras instalarnos, ducharnos y poner una lavadora/secadora nos damos un paseo por Astorga y cenamos pizza y espaguetis en un bar de la plaza.
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