jueves, 14 de mayo de 2009

7ª Etapa. O Cebreiro-Sarria (46 km a 15,5 km/h de media)

Desayunamos en la misma habitación un batido de chocolate. El día esta oscuro, esta lloviendo, hay una niebla cerrada y nos da mucha pereza salir. Nos preparamos con los chubasqueros, yo me he puesto unas bolsas de plástico en los pies a ver si evito mojármelos nada más salir.

La primera parte de la etapa de hoy es casi todo bajada salvo un par de altos. Nada más empezar el descenso estamos a punto de equivocarnos pero una amable señora nos avisa a gritos y nos salva de tener que volver cuesta arriba.

En los primeros km empezamos a calarnos los guantes, los guantes de plástico de la gasolinera no sirven para mucho, Agarra no se había puesto aún los pantalones de agua, y en una de las paradas se los pone.

Por el camino nos encontramos con el grupo de catalanes y les felicitamos por la victoria de ayer del Barsa.

Tras las subidas del alto de San Roque y el alto do Poio empezamos en gran descenso de 700 m, al coger velocidad el frío en las manos, los pies y la lluvia golpeando en la cara se hace insoportable. Cuando llegamos a Triacastela estamos en unas condiciones lamentables, yo no siento los dedos de las manos con los guantes finos que llevo totalmente calados, a Agarra se le saltan las lágrimas de lo mal que tiene los pies empapados con las botas de bici de rejilla.

Páramos en el primer bar que vemos y nos tomamos un café/colacao caliente con bollos y nos secamos los pies y cambiamos de calcetines. Otros ciclistas que estaban en el bar y que también habían pasado por lo mismo se compran en el mismo pueblo unos guantes de fregar, y detrás vamos nosotros. Por lo visto la tenderá está haciendo el agosto y se la acaban las existencias.

Completamente sellados con los guantes y con un mejor apaño con bolsas de plastico en los pies nos ponemos en marcha hacia Sarria. La prueba de fuego es un camión que al adelantarme pisa un enorme charco y levanta una ola que me da de lleno y solo tengo que sacudir la cabeza un poco para quitarme el agua de la cara y seguir como si nada. Esto es otra cosa!

En los últimos km deja de llover a ratos y tenemos que parar cada dos por tres a ponernos y quitarnos el chubasquero. En Samos coincide que no llueve y podemos parar a hacer unas fotos al monasterio.

Cuando llegamos a Sarria en torno a las 3:00 ya ha dejado de llover. Buscamos un cajero y luego el albergue. Hay varios que está bien, pero nos encontramos los amiguetes catalanes (los dos señores mas mayores) y nos recomiendan el Albergue O Durmeiro (10€).

Después de instalarnos y ducharnos comemos de menú en el mismo albergue una sopa minestrone, ensalada, tortelini, albóndigas y tarta de Santiago, todo esta muy bueno. Pedimos una lavadora/secadora y como no tenemos más ropa nos acostamos a descansar.
Después de dar una vuelta por el pueblo y comprar algo para mañana, nos sentamos en el salón del albergue con nuestros nuevos amigos, y hablando nos dan más de las 11 antes de subirnos a dormir.