viernes, 15 de mayo de 2009

8ª Etapa. Sarria-Casanova (54 km a 11 km/h de media)

Raquel: Maldito alemán! por que me despiertas? Son las 8 de mañana y una nueva etapa por delante, ya me duele hasta el alma, pero el nuevo espíritu peregrino hace que nos olvidemos del dolor y empecemos el día deseando buen camino a toda persona, animal o casa que se cruce con nosotros.
Hemos desayunado en el albergue el colacao, la fruta que compramos ayer en el mejor súper del mundo, igual que un albergue con taquillas y banquito, así pasamos nuestras tardes peregrinas.

Al final salimos a las nueve, al igual que nuestros amigos los catalanes jubilados, y nos dirigimos a Portomarin. Salvo los primeros kilómetros que los hacemos por carretera, siguiendo las recomendaciones de un peregrino, el resto de la etapa hasta Portomarin los hacemos por el camino, al principio coincidimos con los jubilados catalanes (como se llamaran?) pero nos quedamos atrás.

Desayunamos en un pueblecito, Mogarde, en el bar más bonito del mundo mundial, tostadas con un colacao enorme, nada mas salir del bar nos encontramos con que el camino discurre por un río, con piedras que sobresalen por las que tenemos que pasar, o sea que un buen trozo empujando la bici por el agua. Seguimos con complicaciones por culpa de las piedras y pendientes y algún sprint delante de unos cuantos perros con muy malas pulgas.

En Portomarin hay un embalse del Miño. El pueblo está en un alto, y por lo que nos dicen, no merece la pena la ascensión para luego tener que bajar, así que paramos en un puente del embalse donde nos entretenemos viendo una pareja de grandes rapaces que pescan a escasos metros de nosotros.

El tramo de Portomarin a Palas del Rey transcurre casi todo pegado a la carretera y nosotros lo hacemos por la carretera. Tiene una buena subida de 350 m y hacemos un descanso a mitad de esta y nos comemos un bocata de tortilla francesa en Gonzar. Entre la subida por la carretera y un mal olor que había en el ambiente (probablemente de alguna fábrica) no nos gusta mucho hasta los últimos km que tomamos el camino y es más agradable.

En Palas del Rey buscamos un albergue que teníamos apuntado, pero como no lo encontramos y además un ciclista nos comenta que en otro albergue que ha preguntado no quedaban plazas, decidimos seguir por la carretera otros 5 o 6 km hasta Ponte Campaña (Casanova) al mejor albergue del mundo: Casa Domingo.

La familia que lo lleva son geniales, la habitación es de 4 pero estamos solos,aunque luego llegarán 5 peregrinos que se alojan en la habitación contigua. Nos tomamos un café con la hospitalera y nos echamos unas risas con las anécdotas que nos cuenta de los peregrinos, y luego la cena con mayúsculas, madre mía, caldo gallego, lentejas, cachelos, costillas, albóndigas ensalada. Todo bueniiiiiisimo.

Llega el momento de acostarnos y nos metemos en la habitación que está calentita, pero llegan los 5 del la habitación de al lado y empiezan a pasar una y otra vez abriendo puertas hasta que se queda helada la habitación, pero en cuanto se acuestan se vuelve a ir caldeando según nos quedamos dormidos.